martes, 25 de enero de 2011

Callame con tus besos sabor de verano #

Se sentó debajo de una palmera. Era el único sitio donde no daba el sol, así que la arena estaba muy fría. Agachó la cabeza y empezó a llorar. Era una llorona, no podía evitarlo. Derrepente, él se acercó a ella y se sentó a su lado.
- ¿Que te pasa?
Su voz sonaba preocupada y su expresión era algo triste. Pero los dos sabían que ella nunca respondería a esa pregunta.
- Nada.
- Algo te tiene que pasar, si no, no estarias llorando, ¿no crees?
No sabía que contestar. Le tenía tan cerca. No podía dejar de mirarle como una tonta. Una parte de ella le decía que se lanzara y la otra que no podía, no podía arriesgarse.
Pero antes de que pudiera decidir, el se iba acercando poco a poco a ella. Sentía su aliento cerca, sus ojos negros se hacían borrosos de tenerlo tan cerca y se dejo de llevar.
Fue un beso como de pelicula. Parecía durar horas, minutos y segundos.
Se separaron y él se levantó, cojo una ramita y volvió a sentarse.
- ¿Que haces?
- Escribir el comienzo de una de las historias más preciosas del mundo.

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